CONCEPCIÓN.- El caso de bullying que sacudió el viernes a Simoca genera distintas reacciones entre los vecinos de esa ciudad. Mientras algunos exigen el máximo rigor contra el menor que hirió de un tiro en la cabeza a su compañero de estudio, otros se solidarizaron con él, atendiendo -según dijeron- el marco en el que se desató el drama. Así, un grupo de autoconvocados del barrio San José tiene previsto realizar una marcha mañana a la tarde por las calles del municipio para exigir la libertad del atacante. "El chico fue víctima de un problema del que nadie nunca se encargó de atender", advirtieron.
El hecho se desencadenó en horas de la mañana en la Escuela 320, cuando los estudiantes estaban en el recreo. Con un revólver calibre 38 que le prestó un vecino, el alumno en cuestión le disparó a su compañero del 9º año por la espalda, según informó la Policía. La bala rebotó en una pared e impactó en la cabeza de la víctima.
Afortunadamente el tiro resbaló y quedó alojado entre la piel y el cráneo. La víctima fue atendida primero en el hospital local y luego derivada al Padilla. Ahí fue operada y se le extrajo el proyectil, que no alcanzó a lesionar la masa encefálica. Ayer lo sacaron de terapia intensiva y lo llevaron a una sala común. El agresor (que habría actuado de esa manera porque estaba harto de las burlas) y el hombre que le prestó el arma, fueron aprehendidos por orden del fiscal de Instrucción de Monteros, Jorge Carrasco.
Desidia institucional
"Esto se podía haber prevenido si en la escuela se hubiera hecho algo contra los que se burlaban de él. Lo llegaron a escupir y a pegarle. Se cansó de tanto hostigamiento. Por eso mi mamá siempre lo acompañaba hasta la escuela. Habló sobre esto varias veces con las autoridades, pero nunca hicieron nada", dijo Juan Gabriel, hermano del atacante. "El viernes no sabíamos que había ido a clase armado. Cuando nos enteramos nadie lo podía creer", agregó.
Los vecinos del atacante no dudaron en respaldarlo. "Vamos a reclamar que se lo devuelva a sus padres porque no es un chico malo y sufría el hostigamiento de algunos de sus compañeros. También queremos que se tomen medidas en la escuela. Siempre hay problemas y parece que no tienen autoridades", plantearon Abigail Almaraz, Nancy Albornoz y Josefa Herrera.
"Los padres y los chicos son humildes y trabajadores. Nunca se metieron con nadie. Por eso los vamos a apoyar. Estamos en contra de todo lo que sucedió, pero hay que ver en la circunstancia en que se desencadenó el hecho", advirtieron las mujeres.
Por otra parte, los parientes del adolescente herido aseguraron que en la Escuela 320 siempre prevaleció la falta de autoridad. "La policía llegó a sacar chicos borrachos y drogados. Lo que le ocurrió a mi nieto, es un ejemplo más de ese caos. ¿Cómo es posible que un estudiante haya ingresado con un arma de fuego a clase y nadie se dio cuenta?", sostuvo Juana, abuela del estudiante baleado. "Sabemos que le disparó dos veces por la espalda. Lo pudo haber matado en el acto, pero sólo le salió un tiro que le pasó rozando la cabeza y de rebote le dio en la frente. Cuando nos enteramos casi nos morimos del susto. Fue desesperante", agregó la mujer.
Otros familiares de la víctima también hablaron sobre el caso. "Dicen que mi sobrino lo provocaba, pero no lo creo porque es un chico tranquilo. Nunca supimos que le hayan llamado la atención en la escuela" dijo Emilia, tía de la víctima.
El jefe de la comisaría de Simoca, Félix Concha, confirmó que el hombre que le prestó el arma al estudiante permanece aprehendido junto al autor del disparo. "Aquí el arma de fuego es algo esencial y común para muchos lugareños. El hombre que le dio el arma dijo que se la entregó porque pensó que lo había mandado su padre. Es que, al parecer, ya le prestaba el revólver cada vez que tenía que ir al campo. Nunca imaginó que el chico la iba a usar", explicó el comisario. (C)